por Nicolás Rubió

No sé si decir milagro o concurso de circunstancias. Pero creo que milagro es mas apropiado, porque depende de los sobrenatural.

Si estamos reunidos aquí es por un milagro. No es que lo del Filete fue soplar y hacer botellas. Tengo 83 años y de Buenos Aires rechazaron la idea de realizar una muestra sobre el tema del Filete. Pero no sólo nos cerraron las puertas a las narices sino que nos adjudicaron falencias mentales.

Fue el director de Wildenstein, El señor Lupo Stein quien accedió a la posibilidad de efectuar una muestra sobre el tema. Lo sorprendente y nada desdeñable, el hombre formado en un medio culto “arte y música clásica” no le interesaba ni el tango, ni el arte popular.. Sabía que estas obras no le reportarian beneficios. ¿Por qué aceptó con agrado , la idea de una muestra sobre el Filete?.

El hombre aceptaba sus limitaciones. Si él no valoraba este arte, no por esto, este arte dejaba de tener valor. Supo sobreponerse a sus limitaciones evidente.

En nuestro medio sólo cosechamos críticas, burlas y un piadoso desprecio.

Toda la ciudad y todo el país repetía la letanía, que el filete no reviste interés alguno. Que su procedencia es de Sicilia. Y que los autores de estas obras se llaman fileteros.

Como extranjero, no podía suponer que todo el mundo cultural se equivocaba. Nunca una foto de un filete en un diario o una revista. Si se mencionaba el Filete era por los dichos que se podrían leer en los costados de los carros y en la parte trasera de los camiones. ¿Quién había dictado esta prohibición absoluta?. Esto tenía que proceder de una entidad nacional.

Si uno quiere saber si algo tiene o no tiene interés, debe ser como resultado de un estudio, predecir falta de interés es simplemente un prejuicio. Si nadie percibía este prejuicio, es que había carencia de juicio.

Una gran estudiosa del arte popular supo que estábamos estudiando algo dentro del ámbito de su interés. Publicaba articulos sobre arte popular. Nos podía dar una mano, para dar a conocer nuestra investigación. Quería saber ¿que estudiabamos? ¿los canastos, el cuero, la plateria? no daba en la tecla y nosotros mudos. Queríamos que viniese a casa y que viese el estado de nuestra información y nuestro acopio.

Al ver nuestra colección en una pieza de nuestra casa se quedó muda, muda ……, muda y se fue muda. No podiamos elaborar alguna explicación plausible. ¿Habíamos cometido un crimen, un pecado y merecíamos la hoguera?. Nunca más supimos de ella. Y nunca más publicó un artículo.

¿Había sufrido una derrota? ¿Había soñado estudiar el filete y no lo había hecho? y dos caídos del cielo, ignorante de las pautas de los estudios académicos del arte popular, ¿le habíamos birlado el tesoro soñado? ¿Eramos culpables? No teniamos parámetros para establecer un juicio. Fue más tarde que fuimos afinando la puntería, un hombre de pocos escrúpulos nos aconsejó no hacer la muestra. Fue claro, “Van a cosechar mala fama” .  En 1970 era más loable estafar a alguien, que defender el Filete. Le contesté yo primero. “Nos romperemos los huesos, pero la muestra se hará” – mi señora, la escultora Esther Barugel, fue más sobria “Hemos hecho una promesa, hay que cumplirla” . Para el eramos osados y suicidas. ¿Pero sería él un hombre miedoso?

Los Fileteadores desconfiaban ¿Cómo una muestra en la galería mas paqueta de Buenos Aires?.  Era una desconfianza natural, en un medio donde la estafa es norma establecida. Pero cuando les dijimos que no se vendería nada y lo donariamos a un museo, era aún más inimaginable. Pero su actitud cambió y todos se pusieron a buscar tablas y a pintar lo que les solicitabamos.

Unos amigos nos llamaron enfervorizados.
– “les ganaron de mano, otros están por hacer una muestra sobre el Filete”
“¿Y cómo se enteraron?”
Salió un articulo en el Clarín
Lo leímos detenidamente.
Me parece que no. Porque estos que cita el Clarín, somos nosotros.

O sea ya no era tonteria lo del Filete, pero además esperaban que otros nos reventaran.

¿Por que No abandonamos? Esta posibilidad es liberadora. Para Esther no era posible defraudar a los amigos Fileteadores. Carboni, los hermanos Brunetti, Untroib, Andrés Vogliotti,, Enrique Arce, los hermanos Bernasconi, pintores de Lizo, herreros y dueños de carrocerías. Por mi parte, … además de la palabra empeñada, disponía de un amuleto sagrado -Mi padre en su juventud había estudiado una artesanía del pirineo catalán, la farga, artesanía que debe haber nacido en la edad del hierro.

La exposición estaba prevista para el 14 de Septiembre del año 1970. Transportamos las obras el martes anterior a la inauguración. La esposa del director distribuyò las obras por el suelo. El 11 de Septiembre; 3 días antes de la muestra, de vuelta de visitar redacciones de diarios y revistas para que anuncien la muestra; volví a la galería ubicada en Florida y Paraguay. dos empleados estaban colgando las obras en la pared. Le advertí a mi esposa que esta muestra sería un fracaso; me habían rechazado fotos, notas y tomaban la cosa a la ligera “esto no interesa”. Estamos cansados de ver eso. Esto no será nunca noticia.

Tres mujeres entraron y vieron Filetes por el suelo. Parecían hasta preocupadas por la decadencia de esta galería. Se fueron sin opinar.

Quizás el hombre de pocos escrúpulos tenía razón. Para que el público acudiese a una muestra insólita; era necesario que la prensa dijese algo convincente que abriese la curiosidad de los visitantes. Esta posibilidad resultaba un delirio remoto.

Lo que sucedió en un instante estaba afuera de contexto. Era casi lo mismo, que la aparición de Tarzan o de la caperucita roja. La puerta de la galería se abrió y entró un hombre normal sin ningún atributo que pudiese distinguirlo como un ser sobredotado. El hombre preguntó por nosotros; Esther Barugel y yo mismo. “El director de La Nación desea brindar todo el apoyo del diario a vuestra muestra”. – Si utilicé el término milagro, creo que ahora ustedes empiezan a captar como sobrenatural un primer síntoma de interés genuino.

Fué el primero en visitar la muestra, que si bien no contaba con la totalidad de nuestra colección (70 piezas y 100 fotos) daba una visión precisa y amplia sobre un arte y su medio. El hombre se llevó mucho material ¿Que haría con este material?.

Esto se debía a la Academia Porteña del Lunfardo que auspiciaba la muestra.

El sábado armamos la vidriera. Sacamos un cuadro francés con marco francés, por supuesto, e instalamos en su lugar un Filete de Andrés Vogliotti, fragmento de un tablón manchado, que se usaba en la carrocería La Luchese de San Martín, como andamio , o sea un pedazo descartado como inservible, agregamos el letrero en letra gótica “Los Maestros Fileteadores de Buenos Aires” , porque esta denominación era la que surgía en todas las conversaciones con la gente del medio.  Nosotros no podíamos alterar el lenguaje sin incurrir en la traición.

Agregamos una frase para hacer un guiño a quienes creían que el filete eran meras frases y dos fotos,un carro y un camión, yo estaba en el interior de la galería y no podían verme desde la calle, y vi llegar un joven que conocía bien, el cual al enfrentarse con la vidriera, vi en su rostro los síntomas de la perplejidad. Este joven había logrado como obra maestra un fósforo pegado con cinta durex, a un simple papel, estaba convencido que por este camino sobresaldrá en la historia del arte como leonardo da vinci, pero si debía competir con fileteadores debería renunciar.

Nuestro fin de semana angustiante. Todo podia suceder. lo mejor y lo peor. todo y nada.

El Lunes 14 el diario La Nación llevaba dos notas sobre la muestra. La primera con material suministrado por nosotros; informaba bien. Un hombre que no captaba mi pintura y que no se privaba de hacer comentarios maliciosos; esta vez informaba perfectamente bien. La segunda, con la foto de los dos caballos de Carlos Carboni y unos comentarios que invitaban a ver la muestra, curiosamente para una muestra de filete no se mostraba un filete. Pero para nuestro interés era bueno. Porque para el común del público; el artista es aquel que sabe reproducir la realidad. Bienvenidos los dos caballos.

A partir de las 10 de la mañana se fue observando que el interés crecía. Llamados telefónicos y visitantes. Por la tarde el mundo del Filete, Carroceros, Fileteadores, Pintores de lizo, Herreros, familiares de los Fileteadores, amantes del Tango etc.

Se podía ya detectar que una ciudad como Buenos Aires, comprende varias áreas de cultura. Los que asumen el rol de protagonistas de la cultura, no representan la ciudad y el país, en su complejidad. Cada área cultural dispone de sus conocimientos y sus lagunas. Pero uno tiene poca paciencia con quienes alardean de saberlo todo.

El hombre de escasos escrúpulos no podía imaginar lo que sucedia. El Barrio Norte y los barrios periféricos presentes. “Me lo hubieses dicho, que este sería el resultado, no te hubiese creído” Si no hubiese llegado nadie, por lo menos teniamos a nuestro haber, la valentía y la testarudez.

Un pintor laureado y miembro de la academia de bellas artes me dijo “Usted no me engañará, usted le preparó los colores a esa gente” – hubiese sido más digno reconocer su error.

Un crítico de renombre, que yo presentaba, me preguntó si esto se pintaba con pinceles de goma. Fue este crítico que aconsejó donar esta obra al museo de la ciudad.

Pero se podía hacer una observación muy simple. El grueso del público estaba frente a un panel con frases de carro y camión. El ser humano quiere lo que conoce. La falta de difusión profunda, sobre temas nacionales hace que para ganar un gran público, esto que se presenta es algo ajeno.

Los que devolvieron las fotos, vinieron a buscar fotos, los que proclamaron que esto no sería noticia, luego publicaron . Pero ninguno tuvo la honradez, de aceptar su error y además de intentar descubrir, el origen de su error.

El gran filosofo de la muestra no fue un filósofo, ni un académico, ni un crítico. Fue Carlos Carboni, el fileteador. Cuando le preguntaron “ Y maestro, ¿qué me dice de todo eso?” – fué el único que fue al corazón mismo del tema. Contestó con su vozarrón, que se podía oír desde la otra cuadra. – “Me asombra … que la gente se asombre, con lo que ayer no les asombraba”.

Mientras no se estudie el origen de esta orfandad intelectual, la acción cultural será azarosa. Como piedra fundacional para esta preocupación, supimos que los que dominaban el mundo del arte popular habían establecido una norma -”El arte popular nace en el campo, por tal. El filete no es arte popular”. “¿Y el tango?”

No obstante, si un arte distingue la Argentina y la representa, es el tango y también el Filete.

El filete es el arte que pasó más velozmente del basural a un museo. Menos de un año. Cuando Pablo Crotti hizo desarmar su gallinero, nos regaló varias tablas, una bellísima, bendecidas por excrementos de gallinas. Hoy estas tablas están en el museo de la ciudad.

El instituto Di Tella quizo armar una muestra sobre gráfica popular, incluyendo el Filete. Rivas fotografo del Di Tella, nos confesó que ellos no creían que el filete era suficiente para una muestra. Los directivos no encontraron interés en el tema.

Hace poco un joven estudioso catalán, nos confesó, que para él, Buenos Aires era la capital de la gráfica. Quizás publica un libro sobre el tema.

Guy Wildenstein, hijo del señor Daniel Wildenstein, director de la galería wildenstein, especialista sobre los impresionistas dijo cenando en casa “Si papá hubiese estado en Buenos Aires, se hubiera unido a ustedes para estudiar el filete” . Para un estudioso del arte lo que atrae es lo desconocido, no la cotización. Un monet puede alcanzar 40 millones de dólares, Carboni nos pidió 30 pesos de hoy por su primera tabla. Estudiar un arte ya estudiado, es comer alimentos masticados por otros.

Afortunadamente, ha aparecido una investigadora, que desea documentar el filete actual. Atenta a la escucha, respetuosa de las personalidades, excelente fotógrafa. Ya la conocen, Julia Zemborain. Seguidamente algún día publicará un libro. Le autorice que use el título de nuestro primer libro. “Los Maestros Fileteadores de Buenos Aires” pero con el agregado del número 2. Cuidenla porque en este rubro, no hay piezas de repuesto.

La batalla se ganó gracias a escasas personas, sobretodo gracias a los Fileteadores, Herreros, Pintores de lizo y Carroceros.

Esta primera muestra tuvo una difusión inesperada. Fue un milagro.

¿Cómo coronar la acción? Recuerdo las palabras de León Untroib en la víspera de su fallecimiento. “Gracias por lo que han hecho por el Filete” . Aquí quien manda es el Filete.

Nicolás Rubió
San Isidro
Agosto 2012

 

Nicolás Rubió
Nació en Barcelona, España, en 1928. Se exilió con su familia primero en Francia y luego en Argentina. En 1957 participó de la mítica exposición ¿Qué cosa es el coso? en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, que dio origen al movimiento informalista. Además de pintor y escritor, es considerado el redescubridor y uno de los mayores difusores del fileteado porteño.

 

 

 

 

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